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SEGUROS VINCULADOS A PRÉSTAMOS Y SU NULIDAD POR ABUSIVOS

abogado gijon

Desde JAVIER MERINO ABOGADOS, continuamos nuestro hilo sobre cláusulas abusivas, para tratar una cuestión que ya apuntamos en anteriores entradas, y que tal vez os resulte más que familiar a muchos de vosotros: Los seguros ‘vinculados’ a los préstamos.

Para introducir el tema, lo haremos con un ejemplo que ilustre el ‘problema’ en el que se ven atrapados miles y miles de consumidores en relación a los préstamos hipotecarios:

1º.- Imaginaos que en el año 2010, firmáis con el BANCO AZUL, una póliza de préstamo por importe de 30.000 €, a devolver en 100 cuotas mensuales de 380 €/mes.

2º.- En la misma póliza, como contratos ‘asociados’ al préstamo, se incluye un contrato de seguro de vida y un seguro de protección de pagos, en virtud de una “cláusula adicional”, cuya redacción es del tipo:

“SOLICITO LA ADHESIÓN AL SEGURO DE VIDA FINANCIADO, CUYAS CONDICIONES EXTRACTADAS SE DETERMINAN EN EL APARTADO II DE LAS CONDICIONES GENERALES DEL PRESENTE CONTRATO. EN ESTE CASO, LA PRIMA ÚNICA DE DICHO SEGURO DE VIDA DE 538 EUROS, SERÁ OBJETO DE FINANCIACIÓN, Y, POR TANTO, INCLUSIÓN EN EL IMPORTE TOTAL DEL PRÉSTAMO.
SOLICITO LA ADHESIÓN AL SEGURO DE PROTECCIÓN DE PAGOS FINANCIADO, CUYAS CONDICIONES EXTRACTADAS SE DETERMINAN EN EL CORRESPONDIENTE BOLETÍN DE ADHESIÓN, EN ESTE CASO, LA PRIMA ÚNICA DE DICHO SEGURO DE PROTECCIÓN DE PAGOS DE 846 EUROS QUE CONSTA EN EL BOLETÍN DE ADHESIÓN, SERÁ OBJETO DE FINANCIACIÓN, Y, POR TANTO, INCLUSIÓN EN EL IMPORTE TOTAL DEL PRÉSTAMO.”

Huelga decir que las condiciones particulares y generales de dichas pólizas de seguro, no han sido firmadas, ni explicadas, ni incorporadas al contrato de préstamos de 30.000 €, a pesar de la redacción dada por el banco a la precitada cláusula adicional.

La entidad aseguradora propuesta por el BANCO AZUL, se llama AZUL SEGUROS Y REASEGUROS, S.L., la cual casualmente forma parte del mismo grupo empresarial liderado por el BANCO AZUL.

3º.- Respecto de las sumas de 538 € y de 846 €, correspondientes a la primas únicas del seguro de vida y del seguro de protección de pagos, se han ingresado directamente en la cuenta de la compañía aseguradora.

4º En Enero del año 2012, y tras haber pagado religiosamente durante 2 años las cuotas mensuales, el cliente queda en situación de desempleo, pasando a cobrar la prestación de desempleo, y viéndose sus ingresos reducidos considerablemente. Tras unos meses ‘capeando’ el temporal, y haciendo esfuerzos para cumplir con el banco, el cliente deja de pagar los vencimientos mensuales del préstamo en el mes de Junio de 2012.

5º Ante el impago de las últimas 6 cuotas por parte del cliente (desde Junio de 2012 hasta Enero de 2013, y ascendiendo por tanto la deuda a 1.800 € de cuotas impagadas), el BANCO AZUL, aplica la cláusula de vencimiento anticipado prevista en la póliza, y según la liquidación unilateral del préstamo efectuada por dicho banco, presenta una demanda judicial ejecutiva donde reclama la devolución de todo el préstamo pendiente, esto es, un saldo deudor de 21.800 €.

Así, desde la óptica del la normativa de defensa de los consumidores y usuarios, se entiende por cláusulas abusivas aquellas cláusulas prerredactadas e impuestas unilateralmente. Y esa “imposición” no desaparece por el hecho de que el empresario formule y el consumidor pueda elegir entre una pluralidad de ofertas de contrato, cuando todas están estandarizadas con base cláusulas predispuestas, sin posibilidad real alguna de negociación en orden a la individualización o singularización del contrato, ya procedan del mismo empresario o se trate de diferentes ofertas de distintos empresarios, ya que el Art. 82 TRLCU no exige que la cláusula forme parte de todos los contratos que se suscriban, sino que se incorporen a “una pluralidad de contratos”.

Tampoco desaparece el carácter impuesto por el hecho de que el consumidor haya prestado su consentimiento de forma voluntaria y libre. Una cosa es la libertad de contratar y otra muy distinta que esa libertad suponga por sí una previa negociación del contenido contractual. La Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios hoy vigente, fruto de la transposición de la Directiva de la Unión Europea 93/13, no exige la inevitabilidad, sino que se trate de cláusulas “no negociadas individualmente”. El Art. 3.1 de la Directiva 93/13/CEE del Consejo, de 5 de abril, establece que [L]as cláusulas contractuales que no se hayan negociado individualmente se considerarán abusivas si, pese a las exigencias de la buena fe, causan en detrimento del consumidor un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes que se derivan del contrato”. Y el Art. 4 del mismo texto concreta que “el carácter abusivo de una cláusula contractual se apreciará teniendo en cuenta la naturaleza de los bienes o servicios que sean objeto del contrato y considerando, en el momento de la celebración del mismo, todas las circunstancias que concurran en su celebración, así como todas las demás cláusulas del contrato, o de otro contrato del que dependa”.

Este ejemplo, nos permite extraer los condicionantes de este tipo de situaciones, que son más comunes de lo que parece, y que permiten calificar como abusiva la conducta de muchas entidades financieras:

-Es indudable que para garantizar la devolución del préstamo, el BANCO AZUL condicionó la contratación del préstamo a la suscripción por parte del cliente de dos seguros, uno de protección de pagos, y otro de vida;

-El seguro de protección se pagos se formalizó mediante la supuesta adhesión voluntaria e informada de los clientes a la póliza, previamente concertada por el BANCO AZUL, con una entidad aseguradora como es AZUL SEGUROS Y REASEGUROS, S.A.

-La operación se desarrolló de un modo controlado por el BANCO AZUL, correspondiendo la elección de la aseguradora a dicho banco, y actuando por tanto como ‘agente de la entidad aseguradora contratada’.

-Además, la entidad aseguradora (AZUL SEGUROS Y REASEGUROS), es una entidad integrada societariamente o vinculada negocialmente con el mismo grupo empresarial al que pertenece el BANCO AZUL, siendo evidente el conflicto de intereses que puede generarse a futuro.

– EL BANCO AZUL, es quién se encarga de cobrar el importe de la prima de seguro añadiéndolo al principal del préstamo inicialmente concedido y puesto a disposición del prestatario. Así, se obtiene doble beneficio: Se ‘protege y garantiza’ (al menos hipotéticamente) la devolución y el reembolso del préstamo, y por otro lado se genera actividad y negocio a favor de la aseguradora, mediante el pago único de primas.

-Se designa al BANCO AZUL, como beneficiario del seguro.

De la lectura de estos condicionantes, se evidencia que la ‘imposición’ de dichas cláusulas adicionales relativas a la contratación de diversos seguros, es abusiva, y por ende debe ser declarada nula, con la consiguiente obligación del banco de restituir el importe satisfecho por estos conceptos (pagos de las primas), y todo ello sin perjuicio de los efectos colaterales que puede tener dicha nulidad respecto de otras cláusulas relacionadas. Así lo vienen manifestando los Tribunales, pues un requisito básico de los contratos, es el consentimiento de las partes sobre su esencia. Esto es, que conozcan, y tengan plena conciencia sobre lo que prestan su aceptación, y de sus consecuencias: En la mayoría de los casos, no consta ni si quiera la aceptación ni firma de los diversos contratos de seguro: Simplemente se incluye unilateralmente por el banco una ‘supuesta’ solicitud de adhesión por parte del cliente, el cual muchas veces ni siquiera conoce las condiciones generales y especiales de la póliza.